Las navajas, con su sabor muy apreciado y su alto contenido en fósforo, se extraen manualmente por buzos en zonas profundas. Este proceso se realiza bajo planes de explotación que garantizan la sostenibilidad del recurso, elaborados por la administración y el sector marisquero.
La extracción manual, un oficio tradicional, asegura la calidad del producto y contribuye a la conservación del ecosistema marino. Las navajas, una vez extraídas, son cuidadosamente preparadas para su comercialización, ofreciendo un sabor único.